Problemas de visión más comunes en mayores

Causas más frecuentes de la disminución de la visión en personas mayores

  • Presbicia o “vista cansada”: Se suele dar a partir de los 45 años y debe al progresivo envejecimiento del ojo y de la disminución de la elasticidad de nuestro cristalino. La solución para este problema de visión es sencilla: el uso de gafas de cerca para la realización de tareas como leer o trabajar frente al ordenador.
  • Cataratas: Se producen por la opacidad progresiva del cristalino que no permite que la luz pase a través de él. A día de hoy supone la causa más común de ceguera reversible ya que los resultados de la cirugía suelen ser muy positivos.
     
  • Glaucoma: Es una enfermedad que afecta al nervio óptico, lo que provoca que se dificulte la capacidad que tiene de transmitir información al cerebro. Su control es más sencillo cuanto antes se detecte por lo que se recomienda realizar reconocimientos periódicos de la tensión ocular, sobre todo a partir de los 40 años y en personas con antecedentes familiares de glaucoma.
  • Retinopatía diabética: Está causada por un daño en las células de la retina y se trata de una de las complicaciones más frecuentes de la diabetes. Si se siguen correctamente las pautas de alimentación, ejercicio y toma de medicación esta enfermedad permite una vida normal.
  • Degeneración macular: Es la más importante de las enfermedades oculares ya que es la causa más frecuente de ceguera en personas mayores. La acumulación de sustancias de desecho en la parte central de la retina provoca la pérdida de visión central y visión deformada. La visión periférica se mantiene por lo que no afecta a la movilidad.
       

En los últimos años los tratamientos han avanzado significativamente por lo que existen varios procedimientos que permiten frenar su evolución.

Según la Organización Mundial de la Salud, el 80 % de las discapacidades visuales de todo el mundo se pueden prevenir o curar.

Adquirir la costumbre de visitar a nuestro especialista en oftalmología de forma regular y desde una edad temprana, es una medida fundamental para llevar un seguimiento del estado de nuestra visión y evitar problemas graves que impidan que tengamos un envejecimiento saludable.